Sabemos que la aparición de la COVID-19 a finales de 2019 aceleró el proceso de digitalización mundial. En apenas un año se alcanzó un nivel de desarrollo online que se esperaba para dentro de una década.
A la par de los avances digitales, la distancia social y el confinamiento a la que nos obligó la pandemia apuntalaron a un nuevo tipo de usuario que estaba en proceso de gestación: el consumidor

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