Los cambios son inevitables en la vida, el estado natural y constante del mundo es la transformación y la evolución. La quietud, la calma, lo pétreo no es propio de la naturaleza humana, mucho menos del planeta que habitamos. Todo fluye y es parte de un ciclo en el que predomina el crecimiento y la mejora constante; de hecho, el mundo moderno que hemos construido es dinámico y agitado, gracias a

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