En momentos de cambios abruptos o el surgimiento de amenazas (a la salud, a la seguridad o a la economía), muchas personas creen que la mejor opción es resguardarse y esperar hasta que pase el temporal. En el caso de los emprendedores y los dueños de Pymes, la idea es sobrevivir con una operación mínima y no tomar grandes decisiones hasta que se pueda volver a la normalidad.

Pero en realidad, el costo de la inacción es mayor que el de cometer un error, o el de sufrir una pérdida importante. Porque en toda crisis hay una oportunidad de aprendizaje y crecimiento, y sobre todo de desarrollo personal. Y es el momento de aprovecharla. ¿Cómo? Estas son algunos de los pasos más importantes que debes tomar.

#1 Reflexiona sobre tu vida

¿En qué momento personal te encuentra este momento complicado? ¿Por qué etapa estás atravesando, y cuáles son tus principales logros y problemas pendientes por resolver? ¿Qué te hace feliz? ¿Qué te desalienta? ¿Qué te preocupa o atemoriza? Para entender claramente por dónde pasa nuestro desarrollo personal, resulta imprescindible entender primero dónde estamos parados, cuáles son nuestros principales desafíos, y cuáles nuestras fortalezas y debilidades.

#2 Adopta una mentalidad de crecimiento constante

Las personas más exitosas son aquellas que, ante un problema o un error, saben que pueden encontrar una solución por ellas mismas. Pero también descubrirla con el consejo de un amigo o un mentor, en un libro o en un taller de capacitación. Cuando nuestros pensamientos están enfocados en el aprendizaje y el crecimiento, nos sentimos más cómodos ante la incertidumbre y ningún obstáculo es capaz de detenernos. Y en vez de evitarlos, los vemos como una oportunidad para ser mejores.

#3 Enfócate en tus pasiones y tus fortalezas

En momentos de crisis el ruido por el exceso de información puede ser constante… y terminar desenfocándonos no solo de nuestros objetivos, sino también de aquello que nos motiva día a día en nuestro trabajo y en nuestra vida personal. La Cuarententa ha significado para muchos una instrospección necesaria, que nos reencontró con aquello que más nos gusta y que olvidamos en la agitación de la vida diaria. Y también nos recordó cuáles son nuestros principales talentos, en qué somos mejores y cuáles son nuestras ventajas. En un plan de crecimiento personal, el principal error es pretender convertirse en otra persona.

#4 Busca aliados

Nuestros socios de vida o de negocios son imprescindibles para mantenernos motivados y fuertes. En soledad, todo se vuelve más difícil y, sobre todo, más aburrido. Por eso en un plan de desarrollo personal hay que armar una lista de aquellas personas que van a acompañarnos en esta nueva etapa, y eso incluye a la pareja, los amigos, los socios, los empleados y los mentores. Identifica el perfil ideal de cada una de estas personas en caso de que falten en tu vida, y luego piensa dónde podrías encontrarlas. ¡No van a llegar solos a la puerta de tu casa u oficina!

#5 Dedica tiempo a tu formación

Los mejores planes en papel fallan… si no se ejecutan. Así que si estás decidido a invertir en tu desarrollo personal, tienes que aprovechar estos días de encierro en casa para dedicarle la mayor cantidad de tiempo posible. El aislamiento puede jugar en contra de nuestra productividad, así que más allá de aceptar los días malos, es importante que te enfoques en aprovechar las horas al máximo y bloquear tiempo en tu agenda para actividades como la meditación, la instrospección, la lectura, el estudio y el contacto con potenciales aliados. Si bien la Cuarentena parece interminable, las semanas están pasando muy rápido y es importante aprovechar la mayor disponibilida de tiempo que tenemos.

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