El próximo 16 de marzo, se va a cumplir un año desde la implementación de la primera “Jornada nacional de sana distancia” en México. Y mientras volvemos al semáforo naranja, luego de un pico en el número de contagios e internaciones, y mientras las campañas de vacunación avanzan con lentitud, muchos emprendedores se hacen la siguiente pregunta: ¿para qué hacer tantos planes cuando la incertidumbre es todavía tan grande?

Y seguramente tú tienes la misma inquietud.. Porque, después de todo, ¿qué fue de nuestro plan estratégico para 2020? Todo cambió de una manera tan sorpresiva y radical, que parece difícil establecer objetivos medianamente predecibles de crecimiento, o determinar dónde deberíamos enfocar nuestros mayores esfuerzos de marketing. Entonces, ¿todavía vale la pena planificar?

¡La respuesta es sí!

Un objetivo sin un plan es solo un deseo.
– Antoine de Saint-Exupéry

Porque si estamos decididos no solo a que nuestra empresa sobreviva, sino a hacerla crecer aún en medio de la tormenta, entonces tenemos que seguir trabajando para descubrir nuevas oportunidades, mejorar nuestra propuesta de valor y desarrollar nuevas líneas de negocio. Y para hacerlo enfocados y así aprovechar al máximo nuestros recursos disponibles, siempre vamos a necesitar un plan, esa brújula que nos dice cuál es el próximo paso.

Eso sí, no podemos planificar como siempre. Lo que necesitamos es adaptar este proceso a los nuevos tiempos. Y pensar que lo que nos pasó el año pasado no fue un hecho excepcional, o una pérdida de tiempo, sino una oportunidad para reflexionar acerca de qué es realmente importante para nosotros. Y no solo en los negocios, sino en todos los ámbitos de nuestra vida.

Así que si bien en esta columna hablamos siempre de marketing, hoy quisiera compartirte algunas reflexiones y conceptos sobre cómo deberíamos ajustar nuestro proceso de planeación durante la pandemia. Espero que te ayuden tanto como a mí en estas últimas semanas.

#1. Objetivos alineados con nuestro “por qué”

Para algunos la causa estuvo en los meses de aislamiento, para otros en la posibilidad de pasar más tiempo en familia o en la pérdida de un ser querido… Lo cierto es que todos sentimos que esta crisis nos recordó qué es lo realmente importante para nosotros. Y de repente, nos dimos cuenta de que gastábamos demasiada energía en atender los deseos de otros, o en preocuparnos por el bienestar de gente que no dedicaba un segundo a pensar en el nuestro.

En los negocios, la necesidad de frenar o directamente cerrar operaciones por largos períodos, y la caída en las ventas y los ingresos, nos obligó a enfocarnos en los objetivos más importantes. ¿Y cuáles son? No solo los que tienen un mayor impacto en la operación y los resultados de la empresa, sino también los que están más relacionados con su misión o propósito superior. Según los expertos, sentirse emocionalmente conectado con un objetivo es un factor importante de éxito y motivación.

#2. Plazos de tiempo más cortos

Otra cosa que me está funcionando mucho en estos días es trabajar con objetivos a 90 días, y no a seis meses o un año. De por sí, pensar en plazos tan largos puede resultar abrumador y, por lo tanto, desorientarnos durante el trabajo diario y desmotivarnos si vemos pocos avances.

Así que revisa tu planificación anual y, en el caso de los proyectos más grandes, divídelos en objetivos más pequeños. Otra de las grandes ventajas de trabajar con períodos más acotados es que te da una mayor flexibilidad para monitorear los avances y hacer los ajustes necesarios en caso de un cambio de escenario, la aparición de un nuevo competidor o la pérdida de un cliente importante.

#3. No olvidar nuestros proyectos personales

Es normal que, durante los períodos de crisis e incertidumbre, dediquemos más horas al trabajo. Especialmente ahora que pasamos tanto tiempo en casa, y no podemos pensar en viajar, organizar una fiesta o simplemente salir a comer con los amigos. Pero eso no significa que debemos dejar a un lado nuestros objetivos personales, ¡por el contrario!

Ok, quizá el viaje a Italia con la familia debe esperar al 2022. Sin embargo, puedes aprovechar a tomar esas clases de italiano que vienes postergando desde hace años por falta de tiempo. Aprender a tocar un instrumento. O tomar algún curso de escritura o inteligencia emocional. Recuerda que los proyectos personales son los que nos motivan, le dan sentido al trabajo, y nos dan la energía y la inspiración necesarias para seguir adelante. Y hoy, nos resultan imprescindibles.

Uno de los términos más utilizados durante estos meses de lucha contra el Covid-19 es el de “fatiga pandémica”: ese estado de ánimo situado entre el cansancio y el hastío, marcado por la desmotivación y el pesimismo.

#4. ¡Cuidado con las trampas de siempre!

¿Todavía mantienes el entusiasmo que tenías en enero? La mayoría de los emprendedores y clientes con los que hablo ya empiezan a sentirse abrumados por el día a día, y con la misma energía de fines de diciembre pasado. Para salir de este círculo vicioso, en el que caemos cada año, hay que evitar las trampas de siempre. Por empezar, en vez de obsesionarnos por los grandes proyectos y objetivos y caer en la parálisis, tenemos que mejorar nuestras rutinas. Es decir, si quiero bajar de peso, nada mejor que hacer una hora de ejercicio antes de arrancar con las actividades del día. ¡Sin excusas!

También es fundamental identificar esos mecanismos de auto-boicot que, por más esfuerzo que le pongamos a las cosas, nos impiden avanzar. Y trabajar para desactivarlos, ya sea de la mano de un especialista o leyendo libros sobre cómo cambiar nuestra mentalidad. Por ejemplo, si eres tu propio jefe pero en el fondo estás convencido de que no eres bueno para los negocios, difícilmente vas a tener éxito.

#5. La perseverancia es todo…

Por último, recuerda que para lograr nuestros objetivos no hay nada más importante que ser perseverante. Porque al final, tienen mayor impacto las pequeñas cosas que hacemos todos los días para terminar, por ejemplo, una presentación, que el trabajo de todo un fin de semana encerrados en casa.

Hoy más que nunca, cuando estamos híper-comunicados y rodeados de tantas distracciones, necesitamos sacarnos de la cabeza esa idea de que siempre nos falta tiempo y enfocarnos en las prioridades del negocio. Así que antes de arrancar la jornada de trabajo, y de acuerdo a los objetivos del trimestre, del mes y de la semana, haz una lista de esas prioridades y dedícales las primeras horas del día, cuando tenemos mayor energía y capacidad de concentración. Y por la tarde, antes de apagar la computadora, revisa los avances. Esa es la mejor forma de mantenerse alineado, motivado y en acción.

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Laura Suárez Samper es periodista y experta en marketing y comunicación. Inició su carrera en los periódicos Buenos Aires Herald y La Nación, en Argentina. Fue corresponsal en México de la revista América Economía y directora editorial de Entrepreneur. Hace tres años fundó Laura Emprende, una agencia de contenidos, y Con Acento Latino, una editorial independiente de libros sobre emprendimiento y negocios.
Twitter: @laura_emprende

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